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La sal de Maldon:
ese punto final de los platos
La sal

La sal es un ingrediente esencial en la cocina y se utiliza en la mayoría de los platos. La función de la sal es triple:
  • Conservante de alimentos
  • Sazona la comida
  • Proporciona al cuerpo: sodio y cloro necesarios para el equilibrio hídrico y evitar la deshidratación del organismo (tanto o mas que el agua) y para la actividad muscular y nerviosa.

A lo largo de la historia la sal ha tenido una importancia relevante.
Así por ejemplo, la palabra salario en castellano procede del latín salarium: ración de sal que se daba a las tropas romanas como parte de su retribución.

En cuanto a las fuentes mediante las que obtenemos sal, podemos recurrir a dos tipos.

  • Hay sal de roca: esta presente en la tierra en depósitos subterráneos.

  • Sal marina: obtenida de forma natural por la evaporación provocada por el sol y el viento (contiene sólo 34% de cloruro sódico + rica en oligoelementos).

La sal de Maldon

La sal inglesa de Maldon (del condado de Essex) es una flor de sal exquisita que, como las grandes cosechas, no se obtiene todos los años ya que hace falta que se den unas condiciones climatológicas muy especiales que favorecen el deposito sobre las aguas salinas de una capa fina de cristales planos que recuerdan visualmente a unos copos helados.

La compañía inglesa Maldon Crystal Salt desde 1.882 nos ofrece esta joyita, lógicamente de alto precio (aunque cunde mucho) ya que es algo reservado para paladares selectos y que se elabora por un método ancestral, antiquísimo de forma totalmente artesanal y sin aditivos de ningún tipo. Gran pureza natural.


  • No hay substitutivo alguno de estos etéreos copos salados por su textura y sabor.

  • Su uso resulta muy oportuno para sazonar un foie gras, hecho a la plancha o una carne roja o un pescado a la parrilla.

  • También para sazonar el pulpo a la gallega o unos calamares a la plancha.

  • Ideal así mismo o sobre pimientos asados u otras verduras, esparragos o puerros o cebolletas a la plancha o parrilla así como sobre una ensalada.

  • Añadida siempre justo al momento de servir, ya que estos cristales de sal mantienen una gran consistencia hasta que explotan en el paladar y así se evita que no se humedezca el producto que se sazona.

  • Tiene un poderoso gusto salado pero agradable, carece de amargor, lo contrario que sucede con la sal común.

  • Se debe de conservar en sitio seco y a la sombra.