|
Flores de guisante
Las flores de guisante son comestibles y pueden ser blancas, rojas, rosas o azuladas. Estas flores no se pueden conseguir en cualquier época del año, tenemos que aprovechar la temporada.
Procedente de China e introducido en Europa a través de Oriente Medio, el guisante es uno de los cultivos más habituales en los huertos gracias a su impagable adaptabilidad y resistencia, además de ser uno de los alimentos más nutritivos que existen. Sólo a partir del siglo XVI empezó a ser consumido por el hombre como grano fresco, ya que antes se utilizaba en seco o como planta de forraje. Los guisantes proceden de la familia de las leguminosas y crecen escondidos en vainas que pueden alcanzar hasta los 10 cm.
Son especies muy fuertes, capaces de soportar inviernos muy crudos e incluso heladas, de ahí que sean tan recurrentes en las plantaciones. Las leguminosas, por lo general, se han utilizado desde tiempos inmemoriales para enriquecer las tierras en barbecho y alimentar al ganado.
Las plantas del guisante son trepadoras, aunque existe una importante variedad de especies, con formas de desarrollo que difieren entre sí. Cada racimo tiene entre una y dos flores, aunque hay casos muy raros en los que se alcanzan las cuatro. De las flores es de donde nace después la vaina que contiene los guisantes. Sus semillas son las que se utilizan para nuestra alimentación. Conservan su capacidad para germinar durante tres años como máximo, aunque para sembrar es mejor usar granos que no tengan más de dos años.
El sabor de las flores de guisante es muy sutil. No es para nada un sabor pronunciado…pero sabe a guisante.
En la cocina
Las flores de guisante se emplean principalmente para decorar ensaladas. Si os apetece se puede utilizar para decorar alguna sopa de verduras o incluso alguna crema fina de guisante.
|